Lo que al principio parecía solo una amenaza y lo que luego se disfrazó con la subida (solo en algunos tramos concretos de algunas autopistas), de 120 a 130, será una realidad en pasar estas próximas fiestas de Navidad. El verdadero objetivo no es la subida de 120 a 130, no lo olvidemos; entre otras cosas porque esa subida no será genérica sino solo puntual y más que probablemente escasa. El verdadero objetivo es limitar la velocidad en el resto de carreteras. Lo de las autopistas es solo un caramelo envenenado que nos dan para que gente como yo nos callemos la boca. Pero ya les digo que la subida en sí misma ya me sigue pareciendo ridícula, y que, desde luego, no deja esconder el resto que es mucho más grave de lo que quizás nos hayamos planteado, tal y como ahora explicaré.
Con los nuevos límites de velocidad los Pegasus son una mayor amenaza.
La Ley se reformó en mayo de 2014, pero las menciones a los cambios de límites de velocidad se dejó para cuando se aprobara el reglamento que es, ni más ni menos, lo que tienen previsto aprobar en pocos días.
Algunos cambios restrictivos en los límites de velocidad, además de la limitadísima subida de velocidad que antes he mencionado:
¿Qué es lo peor de todo en los nuevos límites de velocidad?
Recordemos que hasta no hace mucho, un helicóptero «velaba por nuestra seguridad» desde el cielo, como un pastor de almas. Poco después se sumaron otros cuatro de estos pastores divinos y ahora son cinco los que nos cuidan. Tengamos en cuenta lo siguiente:
Sin duda la recaudación aumentará enormemente por dos motivos:
Del Blog de Ramón Cerdá
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lunes, 8 de diciembre de 2014
LIMITES DE VELOCIDAD Y PELIGRO DE CARCEL
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